La crisoprasa es la décima entre las doce piedras preciosas que componen las bases de las murallas de la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén que se describe en Apocalipsis 21:20. El simbolismo medieval identificó esas doce piedras preciosas con los doce apóstoles, y desde entonces se consideró la piedra preciosa crisoprasa como atributo del apóstol Judas Tadeo.1​
Los que atribuyen propiedades mágicas a las piedras la llaman la "Piedra de la esperanza", y dicen que ayuda en los momentos de tensión extrema, estados de histeria o euforia. Se la relaciona con los signos astrológicos: Virgo, Cáncer y Tauro.

Piedra con excelentes poderes sanadores.
Favorece la relajación
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